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lunes, 4 de julio de 2016

El peligroso reventón de un neumático





No se como es que no escribí antes sobre tema tan importante y es que los neumáticos son vitales para que nuestro móvil pueda trasladarse de un lugar a otro y además nos proveen del adecuado sustento y agarre sobre la superficie del camino.

De partida les digo que si alguna vez les ocurre el reventón de un neumático a alta velocidad, cosa terrible, sentirán una fuerte explosión y un tirón en la dirección sobre todo si se trata de uno delantero.  En este caso no queda más que aferrarse con todas las fuerzas al volante, para evitar que la situación derive en choque de frente o en otro tipo de accidente que podáis imaginar; a menos que sea totalmente necesario para tratar de evitar un mal mayor hay que evitar frenar y solamente dejar de acelerar hasta que el vehículo se detenga por si solo.

Ahora bien, les prevengo que un reventón puede ocurrir al dar contra algo agudo en el camino o por una explosión en el interior del neumático.  Les advierto que esto sería algo similar a hacer estallar un cartucho de dinamita dentro de este.

Para prevenir el reventón por explosión en su automóvil es necesario y muy importante la inflación de los neumáticos a la presión recomendada por el fabricante del vehículo.  Esto porque como deben saber para que se produzca la explosión que provocará el reventón se requiere de combustible, el que puede originarse por desprendimiento de gases de la propia goma al recalentarse, también de oxígeno, el que es más o menos 1/5 del aire  y de calor y, esto es muy importante, el calor se producirá si el neumático rueda sub inflado o con baja presión de aire, por un tiempo suficiente.

La explosión se producirá cuando la temperatura al interior del neumático alcance la de auto ignición de la mezcla combustible, en este caso explosiva, auto generada.  El fenómeno explosivo causa que el volumen de gases dentro del neumático aumente varias veces, lo que provoca el reventón.

Una forma de evitar los reventones por explosión es inflar los neumáticos con gas o una mezcla de gases en que no esté presente el oxígeno, al parecer lo más recomendable es inflarlos con nitrógeno.

jueves, 26 de mayo de 2016

Simuladores de conducción










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Considerando que debe ser muy difícil, por no decir imposible que a un postulante a conseguir una licencia para conducir un camión se le haga la prueba práctica de conducir un camión cargado en el descenso de una cuesta y que esta situación produce varias veces al año accidentes como el de hace poco en Las Palmas, otro en Tocopilla y muchos que han ocurrido en la Avenida Salvador Allende de Antofagasta, es que propongo que el estado se haga cargo, lo antes posible, de dotar a las direcciones del tránsito municipales que otorgan dichas licencias, con simuladores de conducción, de los cuales ya hay varios en el mercado para que puedan implementar exámenes adecuados a los futuros conductores, especialmente de camiones y buses.

A todas luces estos equipos serían de gran utilidad para la prevención de los variados tipos de accidentes del tránsito que ocurren a diario en nuestras calles y carreteras ya que, insisto, las direcciones de tránsito no tienen los medios como para realmente certificar la competencia de los conductores a los cuales todos los días están entregando licencias.

Por favor que nuestras autoridades del ministerio de transportes estudien bien esta propuesta la que para mi, claramente, podría salvar varias vidas cada año, además de diversas propiedades y mercaderías que se pierden a causa de accidentes que no sucederían si los conductores fueran realmente competentes.

viernes, 29 de abril de 2016

Criticas al libro del nuevo conductor -Chile



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En general considero que el libro tiene poca sustancia y poca rigurosidad, desde el punto de vista que debiera servir para lograr conductores más seguros; mis críticas más fuertes al libro en cuestión son:
A. No tiene un capítulo especial en que defina, dé ejemplos y pregunte qué hacer en caso de una emergencia en circunstancias que este es un conocimiento vital para la seguridad, puesto que las emergencias son situaciones que se presentan en cualquier momento en el tránsito y tienen un alto potencial de daño, o sea son un peligro inminente de accidente y frente a las cuales no tenemos , generalmente, más de un segundo de tiempo para actuar y salvar la situación. Ejemplos de emergencias:
  1. Falla de frenos
  2. Traba del acelerador
  3. Apagón de los focos delanteros
  4. Enfrentamiento con otro vehículo
  5. Fractura del parabrisas en miles de trocitos (sin llegar a desprenderse) impidiendo la visión, peor de noche
  6. traba de la dirección
  7. caída con el vehículo a aguas profundas, mar o lago
  8. reventón de un neumático viajando a velocidad de crucero
  9. Que a velocidad de crucero se salgan de la calzada las ruedas de un lado
  10. Encandilamiento por las luces de vehículo en sentido contrario
  11. Otras que podamos imaginar, como por ejemplo que entre a la cabina un insecto agresivo, que un niño desde atrás nos tape los ojos o que nos vomite el cuello, etc.( cualquier emergencia que se le ocurra podría ocurrir).

B. Tiene muy poco acerca de los frenos y el frenaje, en circunstancias que el tema es de primera importancia para la seguridad y a que frecuentemente se están produciendo accidentes de los cuales, erróneamente se dice que a tal o cual vehículo “se le cortaron los frenos” cuando en realidad lo más probable para estos casos es que el conductor haya ido controlando la velocidad, en el descenso de una cuesta, (peor si es empinada, sinuosa y el vehículo sea cual sea va a plena carga) usando los frenos sobre las ruedas y, en consecuencia, los frenos se le recalentaron y desvanecieron es decir perdieron transitoriamente su capacidad. En estas circunstancias el pedal se pone duro, pero no se va a fondo. A continuación voy a enunciar la teoría del frenaje, la que debiera ser conocida por todos los conductores.

TEORIA DEL FRENAJE

Para que el sistema de frenos de un vehículo pueda cumplir su cometido tiene necesariamente que ejecutar o realizar dos funciones, sin cualquiera de las cuales esto sería imposible:
La primera función es convertir la energía cinética o del movimiento del vehículo en cuestión en otra forma de energía, el calor. Esto se logra como consecuencia del roce entre un elemento móvil del conjunto de frenaje, como es el tambor o el disco, contra un elemento fijo, como es el forro de freno, ya sea como balata adherida a una zapata o “pastilla” a unas pinzas.
La segunda función es la de disipar el calor en el medio ambiente, es decir transferir la energía al aire que circunda al vehículo. De este modo, al transferir calor al ambiente se está restando energía cinética al móvil y como esta depende tanto de la masa como de la velocidad y la primera permanece constante, lo que este pierde es velocidad, justamente lo que se pretende.

Ahora bien, ¡Qué sucede con el calor que no puede ser recibido instantáneamente por el aire circundante? Simplemente se queda momentáneamente en el conjunto de frenaje, calentándolo. Lógicamente que si se persiste en la aplicación de los frenos los conjuntos de frenaje se van calentado más y más hasta que llega el instante en que ya no pueden aceptar más calor, es en esos momentos cuando se produce lo que alguien dio en llamar el “desvanecimiento” de los frenos, es decir la pérdida total de la capacidad de estos para producir el efecto para el cual fueron creados, es decir para disminuir la velocidad y llegar hasta la detención del vehículo. Claro que en realidad la capacidad de frenaje se va perdiendo gradualmente y el conductor podría darse cuenta de que con cada frenada o con cada minuto que mantenga presionado el pedal del freno este se va poniendo más duro y el vehículo se refrena cada vez menos.

El término “desvanecimiento” utilizado para explicar el fenómeno de la pérdida de frenaje, se basa fundamentalmente en lo inexplicable que resulta al ignorante la pérdida de capacidad de frenaje, más todavía cuando con posterioridad al incidente, al examinar el sistema suele no encontrar evidencias de fallas, excepto algún grado de “cristalización” de los forros de freno (balatas y “pastillas”) De hecho, si estos elementos no han llegado a achicharrarse y destruirse se pueden seguir utilizando una vez fríos. Posteriormente, cuando fuere posible, habría que reacondicionarlos o cambiarlos y listo.
En términos simples podemos decir que cuando los conjuntos de frenaje se calientan se pierde el roce entre ambos elementos y, al no haber roce no puede haber conversión de energía cinética en calor y, al no existir esta no puede haber frenaje. Así de terriblemente simple es la cuestión.

Observaciones importantes

a) Los frenos sobre las ruedas son para uso momentáneo, ya sea para el caso de una emergencia, para aminorar la velocidad al ir a enfrentar una curva o para no chocar al vehículo de adelante que va a menor velocidad y no podemos adelantarlo, etc. Después de cada aplicación debemos permitir que se enfríen, cuanto antes mejor, para que así puedan recuperar, en el menor tiempo posible, el 100% de su capacidad.

b) Si te vez obligado a efectuar una frenada de pánico o simplemente una frenada fuerte, quizás prolongada, debes suponer un fuerte calentamiento de los conjuntos de frenaje y, pasado el peligro, debes seguir rodando el vehículo para lograr la mayor disipación de calor en el menor tiempo posible. Debes tener presente que si la frenada ha sido muy fuerte y en vez de seguir la marcha te detienes, los forros de freno podrían llegar a achicharrarse y quedarte irremisiblemente sin frenos e incapacitado para continuar tu viaje.

c) Cuando tu vehículo está sujeto a un viento lateral frenarán mejor los frenos del lado en que está dando el viento. Esto porque los conjuntos de frenaje de ese lado están más fríos y por lo tanto tienen mayor capacidad.

NOTA FINAL
(para conductores de camiones y buses, pero te conviene saberlo)

Tu tienes medios para ahorrar frenos (me refiero a los frenos sobre las ruedas) y debes usarlos, para ello debes ceñirte a las indicaciones del manual del conductor de tu vehículo. Con esto te asegurarás de contar con los frenos sobre las ruedas al máximo de su capacidad, para usarlos en caso de emergencia. Dichos medios son:

a) El efecto de frenaje del motor cuando dejas de acelerar. En este caso deja de llegar mezcla combustible a las cámaras de combustión y al no haber combustión no hay explosiones dentro de los cilindros y al no haber explosiones no existe la gran producción de gases que aporten la fuerza para hacer girar el eje que entrega el movimiento del motor, en cambio el motor sigue gastando energía en comprimir el contenido de los cilindros, los cuales no dejan de llenarse de aire en cada carrera de admisión, es como si el motor se hubiese convertido momentáneamente en un compresor de aire, es decir en una máquina que necesita de un motor para cumplir su cometido. Esto es lo que provoca ese “refrenarse” del vehículo que advertimos tan claramente al “enganchar.

b) El sistema de frenos de motor con el que vienen equipados algunos vehículos grandes. Con este se optimiza el frenaje natural del motor.

c) Los retardadores, que son dispositivos que cumplen prácticamente la misma función que el freno de motor, es decir refrenar el vehículo sin necesidad de aplicar los frenos sobre las ruedas; los hay incorporados en las transmisiones hidráulicas y también los que convierten la energía cinética en electricidad, luego esta en calor el que seguidamente disipan en el ambiente (este es el llamado “freno dinámico” que sólo he visto en grandes camiones mineros diesel-eléctricos).

Conque ya lo sabes, los frenos sobre las ruedas son sólo para utilización momentánea, nunca para ir “aguantando” el vehículo en el descenso de una cuesta. Esto, que constituye un abuso, puede llegar a costarte muy caro ¡No lo cometas jamás!

CONCLUSION

Los accidentes por fallas de freno en el descenso de cuestas, la gran mayoría de ellas producto de la ignorancia de la teoría del frenaje por parte de los conductores, han permanecido casi invariables, en lo que a frecuencia se refiere, a lo largo de mucho tiempo y de parte de la autoridad responsable de la seguridad vial lo que se aprecia como pretensión de control son barreras instaladas a orilla de las vías (muchas de las cuales presentan evidencias de choques), una que otra vía de escapa de dudosa calidad y el consabido letrero de advertencia “PENDIENTE FUERTE –CONDUCTORES ENGANCHEN”. Obviamente la autoridad nunca ha arribado a las causas reales de este tipo de accidentes y como no ha cumplido con su parte de asegurarse de que todos los conductores conozcan cabalmente la teoría del frenaje y sus implicancias para la seguridad hay que aunar fuerzas para impulsarle a que lo haga, cuanto antes mejor, no vaya a ser cosa que cualquier día nuestra vida termine a manos de uno que no la conocía y precisamente por ello, por su ignorancia.
Para terminar te voy a contar una anécdota que ilustra muy bien el clima de ignorancia en el que hasta la fecha hemos vivido. En una de mis reuniones con grupos de conductores uno de ellos narró que hacía como 20 años que le había sucedido un accidente acerca del cual ahora recién caía en cuenta que le había ocurrido por haber ido abusando de los frenos, provocando su recalentamiento. En la oportunidad, creyendo que el sistema de frenos había sufrido una falla mecánica encargó su reparación y, por alguna razón, el mecánico no le dijo nada sobre una falla física y no mecánica, esto quizás por no perder de cobrarle casi por nada.
C. En la página 23, en el cuadro de las distancias de reacción dice m/s en vez de solo m, como corresponde a longitud.
D. Bajo el título “Distancia a los vehículos que van delante” dan dos fórmulas posibles de usar, como quien dice a elegir; la primera es la de conservar una distancia en metros equivalente a la velocidad: si va a 40 Km/hora conserve 40 metros de distancia, si va a 70 Km/hora 70 metros y así siempre. No me gusta esta fórmula y por ello no lo aconsejo, puesto que es muy difícil medir distancias a simple vista.
La segunda fórmula sería la de los 3 segundos, la que consistiría en ir a un mínimo de 3 segundo del vehículo que va delante nuestro. En realidad los creadores de esta fórmula (Universidad norteamericana cuyo nombre no recuerdo) establecieron 2 y no 3 segundos y se basaron, creo yo, para ello en que como en promedio reaccionamos en 0,75 segundos (no en 1 segundo como afirma el libro en cuestión) nos quedaría un margen de seguridad de 1,25 segundos, que créanme es suficiente tiempo para hacer las cosas bien. Por otra parte (y ustedes lo pueden probar) no sería mil uno, mil dos.... sino que mil ciento uno, mil ciento dos..... Esto sin perjuicio de su derecho de ir a 3, 4 ó más segundos de distancia sobre todo si está cansado.




¿Dónde estan las causas?




Las causas de los accidentes, como quien dice las fuentes de donde proceden aquellas personas, animales, cosas, vehículos,etc. que pueden encerrar un peligro de accidente están casi permanentemente todas ellas en nuestro camino.  En efecto, pueden estar en nosotros mismos, ya sea como conductores, pasajeros o peatones; están los vehículos, partiendo por el propio; pueden estar en el camino por donde transitamos; pueden estar ocultas en la oscuridad de la noche; puede estar en una mente desquiciada que hace que alguien atente contra ti en plena marcha, por ejemplo  lanzándote una piedra u otro objeto al parabrisas;  pueden estar en las condiciones atmosféricas, etc.

De todos los factores mencionados en el párrafo anterior, nosotros como conductores tenemos un mayor o menor grado de control solamente sobre algunos, por ejemplo sobre nuestras condiciones físicas, sensoriales y emocionales y parcialmente sobre nuestro vehículo, si lo mantenemos al día con el programa de mantenimiento, aun así de repente puede aparecer alguna falla inesperada. Por lo tanto, la conducción requiere siempre de nuestra máxima atención, ya que en cualquier momento una simple distracción puede hacernos desembocar derechamente en un accidente.

Posiblemente tu me digas ¡Eso ya lo sabía!, pero como yo no sabía que lo sabías................ En todo caso no está demás decirte que todas y cada una de las emergencias en que puedas verte envuelto o envuelta estará relacionada con uno o más de los factores antes mencionados.  Sólo imagínate ir a 100 por hora por una carretera oscura y encontrarte de pronto con una vaca, por supuesto sin luces de posición, o se te cruce por delante un peatón imprudente en donde la decisión más acertada podría ser atropellarlo, so pena de chocar de frente con otro vehículo.

De ahí entonces que la recomendación de ir siempre atento y observando lo más adelante posible por cualquier indicio de peligro.  ¿Has visto videos en You tube en donde se ven vehículos chocando violentamente por detrás a vehículos que estaban detenidos?  Esos, creo, son ejemplos típicos de conducción descuidada o en malas condiciones físicas o mentales.  Que a ti no te suceda nunca algo siquiera parecido.


Salve accidente. Los que vamos a morir te saludamos

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Durante los días festivos de navidad y año nuevo (8) murieron 46 personas en accidentes del tránsito, esto sin contar los que seguramente murieron entre ambas fiestas. Ahora bien, en relación con los accidentes que causaron estas muertes ¿Cuántas personas habrán resultado heridas? ¿Cuántas irán a quedar con invalideces permanentes? ¿Cuántas irán a quedar para siempre postradas en una cama o atadas a una silla de ruedas? ¿Cuántos niños quedarían huérfanos? Ante tan terribles costos creo que todos y cada uno tenemos que encontrar las causas profundas de tanta tragedia, para desde allí comenzar a desarrollar los remedios, las defensas contra el mal en cuestión. No hay otra solución.

El título de este artículo obedece a que, aparentemente, todos los que se lanzan a los caminos en pos de destinos placenteros lo hacen alegre y confiadamente, pero ¿será realmente así?. Recuerdo que una vez un amigo que trabajaba como chofer de camiones me confidenció que cada vez  que iba a emprender un viaje sentía temor. ¿No será que muchas personas al conducir, lo hagan inconscientemente en forma temeraria para simplemente aparentar seguridad y destreza?

Más de una vez he escuchado a alguien que dice que en el tránsito hay que ir a la velocidad que van todos, que se sienten llevados por el tránsito a una velocidad que quizás no quisieran ir o que incluso les produce temor y que sin embargo no se atreven a ignorar a la “manada”, exponiéndose al riesgo de sufrir un accidente. 

Recuerdo el caso de un camionero que desolado miraba su camión destrozado en aquel choque en cadena ocurrido hace un tiempo en las cercanías de Casablanca y dijo “yo iba a 80 nomás”, es posible que este camionero aún presintiendo el peligro de ir a esa velocidad en medio de la niebla sin embargo no se atreviera a determinar su propia velocidad, adecuada a las condiciones. Si hubiese ido a la distancia adecuada no habría chocado contra el de adelante, en el peor de los casos podría haber sido chocado por detrás.

Yo no le doy mayor importancia a los anuncios de las autoridades en cuanto a que en tal o cual feriado murieron X personas en accidentes del tránsito, como queriendo decir que en esas fechas es más peligroso viajar. Por ejemplo el promedio diario de las 46 muertes de las fiestas de fin de año están ligeramente por sobre el promedio diario de todo el año pasado (no creo equivocarme) por otra parte es hasta lógico que en tales ocasiones hayan más accidentes por la sencilla razón de que al haber muchos más vehículos en las carreteras hay muchos más expuestos al riesgo en cuestión.

Pongo a disposición de ustedes mi blog, como un lugar para que expongan o cuenten sus experiencias, para que puedan servir a otros, así como para discutir cuestiones que puedan aclarar sus dudas. La cuestión es que algo hay que hacer entre todos para disminuir las tragedias que se producen en nuestras calles y caminos.

Por último, creo que agradecería mucho a quien pudiera poner lo que acabo de decir, en palabras tales que pudieran impresionar hondamente a las personas. Esta persona podría ser quizás un poeta.

¡Estoy en emergenciaaa!

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Vas conduciendo tranquilamente, o quizás no tanto pero si atento a las condiciones del tránsito, o quizás no tanto,  cuando, repentinamente, algo tremendo sucede, quizás con ruido tronante o chirriante, quizás no, pero es algo que te supone un peligro mortal.  Eso es una emergencia y frente a ella, si quieres salvar con vida y poder continuar tu viaje libre de todo daño, deberás actuar dentro del segundo de tiempo y, además, con precisión y, creeme, eso no es fácil.
Por si no has llegado todavía a la conclusión, te digo que todo, absolutamente todo accidente sobreviene de alguna emergencia que un conductor no ha sabido enfrentar adecuadamente o no ha tenido tiempo para ello
Una emergencia puede ser que te fallen los frenos, que se te trabe el acelerador, que te encandilen las luces de otro vehículo, que tu vehículo patine, que te veas enfrentado a otro vehículo cuyo conductor se quedó dormido, etc., etc. (imagina otras situaciones de emergencia).

Como te dije al principio, una emergencia es una situación que deberás resolver muy rápidamente, muchas veces dentro de un segundo, y hacerlo bien a la primera, puesto que si así no lo hicieres, lo más probable es que no tengas otra oportunidad.

Ahora bien, yo no te voy a dar soluciones para cada emergencia, eso te lo dejo a ti.  Esto en el entendido que cada emergencia supone un problema que tendrás que solucionar, pero muy distinto es hacerlo en la tranquilidad de tu hogar que en la  retadora realidad.  En búsqueda de la solución a un problema es probable que tengas que recurrir al manual de tu vehículo para conocer mejor sus capacidades de frenos, dirección u otras cuestiones y ese será un buen y útil ejercicio.

Si haces lo que te he recomendado, en la eventualidad de una emergencia, no gastarás tiempo en solucionar el problema, porque ya lo habrás hecho con antelación, sólo tendrás que actuar y, por lo tanto, tendrás muchas más posibilidades de salir con bien de la emergencia que si no lo hubieses hecho.

En todo caso, como dice el sabio refrán: "más vale prevenir que curar" conduce siempre de acuerdo a las condiciones del tránsito,  del vehículo, del clima, de la hora..., nunca discutiendo acaloradamente con alguien ni hablando por teléfono, ni fumando, ni enviando mensajes de texto, nunca muy cansado...

El choque por alcance epidemia verdadera


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Debe ser muy penca (no encuentro la palabra elegante adecuada) chocar por detrás a un vehículo que se ha detenido repentinamente, también puede producir (de hecho lo ha hecho en innumerables ocasiones) severos daños materiales echando a perder las vacaciones y hasta muertes y heridas graves.

Este hecho se produce porque sencillamente no vamos siguiendo a una distancia de seguridad. En el tránsito el tiempo se traduce en distancia recorrida, por ejemplo a una velocidad de 100 Km/hora recorremos 27,7 m/seg. Por otra parte los seres humanos no reaccionamos instantáneamente frente a un estimulo, como serían las luces de freno del vehículo que nos antecede; para nuestro estudio vamos a suponer que el tiempo de reacción promedio de un conductor sea de 1 segundo (es un poco menos, pero al decir que es de un segundo aumentamos nuestra seguridad).

Ahora bien, si nosotros reaccionamos un segundo después de encendidas las luces de freno del que nos antecede, este recorrerá de ahí en adelante la distancia de frenado (la que recorre el vehículo bajo la acción de los frenos hasta detenerse) en cambio nuestro vehículo recorrerá ambas distancias, la de reacción y la de frenado por lo que si fuéramos tan cerca como a una distancia de reacción solamente, le chocaríamos. Esto se traduce en que el que nos antecede a la hora de parar nos lleva ganada la distancia de reacción, puesto que nos avisa cuando ya está pisando el freno.

Por lo antes expuesto es por seguridad que se aconseja conducir a una distancia equivalente a lo que recorrería nuestro vehículo en dos segundo a la velocidad que vamos. De esta manera nos aseguramos a frenar detrás del otro a una distancia equivalente a la que nuestro vehículo recorrería en un segundo a la velocidad que vamos (distancia total de parada menos distancia de reacción)
Que quede bien en claro: si vamos a 100 Km/hora siguiendo a una distancia menor a 27 metros, lo más probable es que le choquemos y el choque será más potente en tanto menos sea la distancia de seguimiento.

Seguro me preguntareis ¿Cómo determino los dos segundos? Muy sencillo, cuando el parachoques trasero del vehículo al que seguís sobrepasa cualquier punto de referencia de orilla del camino comienza a contar a velocidad normal de la voz, mil ciento uno, mil ciento dos (esos serán los dos segundos). Si llegas frente al punto de referencia antes de los dos segundo significa que vas muy
cerca y que deberás alejarte, así de simple. Por supuesto que si quieres ir a tres segundos, mejor todavía. Por otra parte si se te mete entre medio otro vehículo, igual mantén los dos segundos.

 Al arrancar después de haber estado detenido detrás de otro vehículo igual deberías esperar los dos segundos antes de reanudar la marcha. Si está lloviendo y el camino está mojado y quizás patinen las ruedas no te preocupes, porque las del vehículo que sigues también habrán patinado y no es necesario aumentar la distancia de seguimiento, aunque siempre será más seguro hacerlo